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Marina Borruso
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1

P: quería preguntarte si puedes mandarme un programa ideal para hacer prácticas... prácticas en silencio sentados, prácticas en acción. Te pido si puedes darme sugerencias.

R: no hay un programa “ideal”. La práctica puedes tu solo construirla, y puedes hacerlo día por día, momento a momento.

El llevar la atención al interior del cuerpo lo más a menudo que puedas es lo que te permite estar en el presente. Y el interior del cuerpo te dirá cuando hay sufrimiento emocional, o físico o psíquico. La práctica es estar presente cuando se asoma el sufrimiento y reconocerlo y acogerlo. Observar y decir que si a lo que es. Es muy simple.

En el interior del cuerpo comenzarás a notar la densidad del cuerpo del dolor y la densidad que acompaña el alzamiento del ego. Así es como piano piano disolvemos el cuerpo del dolor y nos desapegamos del ego. No es necesario nada más.

Es una práctica portátil y sencillísima, es la misma tanto sea sentado como durante la jornada. Aunque la mente crea que es necesario tener más información y te diga que todavía no has entendido suficiente, que todavía no lo haces bien. No le creas.

Puede darse que al inicio sea útil crear cualquier forma para recordarte de regresar al presente. Cualquier cosa puede ser útil. Una imagen sobre el salpicadero del coche, o sobre la pantalla del ordenador o una alarma que suene de tanto en tanto, o también, si hablas mucho por teléfono, cada vez que campanillea, antes de responder, entra en el presente y estate un instante quieto allí.

2

P: No estoy muy bien. Hoy mi mente no está bien. Estoy haciendo un tratamiento para tener un bebé que no está funcionando. No se por qué. Reza por mi para que pueda tener fe en mi cuerpo y en mi mente. Todo ha salido mal tantas veces que no consigo tener fe.

R: Medita. Cuando estés en el estado de meditación entra en el espacio oscuro en el que sientes que no tienes fe, en donde no hay confianza. Entra en ese dolor y acéptalo. Después cuando el dolor esté disuelto medita y escucha si hay algún ser que quiere nacer de ti. En el caso de que no aparezca nadie, acepta la posibilidad de que no haya ningún niño que quiera venir. La vida nos da siempre eso que es justo para nosotros. Lo que nos sirve para realizar el propósito para el cual hemos venido. La vida siempre es justa. Para una mujer o para un hombre una vida sin hijos puede ser feliz y plena. Ríndete a aquello que la vida te ofrece. Aunque te parezca injusto y difícil. Y la confianza regresará. La alegría de vivir regresará junto con la conciencia, porque la alegría de vivir es conciencia! Este deseo de tener un bebé te servirá para ascender a un estado de conciencia más alta. A través de la alegría de vivir, verás que llegará también un espacio de ligereza, de juego para compartir con tu compañero. Una vez que te relajes y aceptas lo que hay, verás como será posible reencontrar el goce de la intimidad.

3

P: Mi madre está gravemente enferma, tengo miedo, tengo rabia y estoy preocupada. ¿Cómo medito con la muerte? Talvez imaginándome mi muerte o la de mi madre y entrando en las sensaciones corporales?

R: Cuando sientas que se presenta el miedo de perder a tu madre, cuando sientas rabia e impotencia por su situación, eso es el miedo a la muerte del cuerpo. Entra en ese miedo y estate en las sensaciones, en los sentimientos, vívelos. La mente muere, el cuerpo muere. El Ser, lo que en esencia eres, lo que también es tu madre, no. Cuando observas en meditación el miedo de morir que tiene la mente, el miedo que tienes de que se muera tu madre, quien está observando en ti es la Conciencia. el Ser luminoso y eterno que eres. Entonces podrás ver a tu madre, no como un cuerpo sino como el Ser luminoso y eterno que ella también es.

4

P: Yo estoy muy bien, incluso si mantener un buen nivel de presencia no es fácil. Medito casi todos los días y tu CD me es muy útil. Sin embargo, en los últimos días no me encuentro cómodo en ningún lugar, como si estuviera siempre en tránsito. A veces me doy cuenta de que estoy apoyado en lugar de estar sentado en una silla. Todo esto no es exactamente un signo de presencia. No lo se. Por cierto, ahora hablo mucho menos y no bebo alcohol.

R: Dices que te sientes en tránsito en esta vida... bien, no es acaso cierto? En realidad estamos en tránsito. Déjate vivir esa percepción, entra allí con atención y acéptala. No dejes que el juicio de la mente interfiera. Más bien escúchalo y déjalo ser.

Cuando te sientas apoyado en lugar de estar sentado en la silla, esa solamente es una percepción de una experiencia. Si puedes vivirla tal como es, aceptándola, te darás cuenta que en ti, quien ha observado la experiencia es la Conciencia misma. Nosotros somos un medio a través del cual la Conciencia, lo No Manifestado, el eterno Presente experimenta este plano material. ¿No es hermoso?

Incluso cuando te descubras no estar suficientemente presente, y no estar totalmente aquí y ahora, ¿quién es que se está dando cuenta? Es la Conciencia! Está allí. Ya estás presente. Acepta como eres actualmente, lo que haces, lo que percibes, acéptalo, incluso si dentro de ti una vocecita habla, un juicio aparece, esta es la cosa importante. Haz de cada cosa que vivas, que experimentes, que percibas, un medio para regresar al Presente. Lo puedes hacer permitiéndolo. Así todo estará bien. Descubrirás que eres libre. Porque estar presente, ser consciente no depende para nada de lo que estás viviendo o de la percepción o de las emociones que pasan a través tuyo.

5

P: Puedes escribirme algo sobre gratificarse, comer mucho o el autoerotismo? Vengo de una tradición católica y esta clase de falta de control o de búsqueda del placer me causa todavía mucho sufrimiento.

R: En cada placer está el brillo del divino. No hay nada de malo en ningún placer corporal. Son ofrendas para la pura alegría. Cuando las gozamos simplemente estamos honrando la forma que tenemos. Y allí no hay dependencia. Pero cuando estamos identificados con el mental, por lo tanto con el mundo de los pensamientos, con el mundo de la forma, entonces el cuerpo se vuelve esclavo de la mente y los placeres del cuerpo son usados por la mente. Por ejemplo, comemos siguiendo una idea y no la verdad de lo que el cuerpo reclama. Comemos para engordar o para adelgazar o para gratificarnos. No hay escucha del cuerpo. No hay respeto por la forma. Escuchar al cuerpo te dirá que es lo que él necesita y cuándo y cuánto. Hemos creado una dependencia pero sobre estamos creando sufrimiento.

Cuando estamos identificados con el mundo de las ideas, también estamos identificados con la idea que tenemos de nosotros mismos. El ego. Y nuestro hacer se vuelve un medio para ser. Por eso el ego, que se nutre de sufrimiento, usará las necesidades del cuerpo y sus placeres sencillos para crear sufrimiento. En lugar de gozar de los apetitos corporales hará de ellos un medio para sufrir.

El hábito a la gratificación, la dependencia esconde el simple hecho que no estamos presentes, que no estamos en el Ahora, que estamos perdidos en un programa.

Cuando tu atención en lugar de estar asomada a la mente se apoye en el interior del cuerpo, cuando sientas el impulso compulsivo de gratificarte, podrás darte cuenta si es realmente verdadero. Esta calidad de atención y de acogimiento de lo que es, es lo que te liberará poco a poco de la esclavitud de la compulsión. Solo entonces serás libre de darte placeres sexuales sin usar el deseo para sofocar alguna otra cosa, para compensar, para llenar, para satisfacer el hambre de sufrimiento del ego. Entonces ya no usarás más la satisfacción de un deseo natural para generar sufrimiento y para nutrir un sentido de la identidad. Cada vez que cedas a la tentación, sin embargo, el ego te hará creer que te has equivocado, que no vas bien, y que tienes necesidad del futuro para mejorarte.

Usa pues, todo impulso compulsivo para entrar en el Presente y estar allí. Usa cada juicio de la mente para no creértelo y volver al Presente. El hacer no es tan importante.

6

P: Tengo tanto miedo. Toma formas diferentes. Tengo miedo del futuro. De lo que pudiera suceder. Me siento también muy triste. A mi ego siempre le ha gustado sufrir. Creo que es una forma con la cual se identifica para sentirse importante. Es como una dependencia.

R: El ego ama sufrir. Se nutre de sufrimiento. La cosa importante es que en el momento en que llega la propuesta de sufrir, cuando se asoma el hábito, podemos decir no. Sufrir siempre es señal de que no estamos en el presente, por lo tanto podemos utilizar el sufrimiento para ayudarnos a estar en el Ahora. Para regresar al interior del cuerpo y acoger esa sensación física. Sufrir conscientemente significa vivir ese sufrimiento sin hacer de ello una identidad, sin ser víctima.

Cada emoción en esencia es energía vital que ha tomado esa forma. Por lo tanto, desde este punto de vista no hay emociones negativas o positivas, si que hay emociones más o menos intensas. El miedo es una emoción que se proyecta en el futuro... “en este momento no está pasando nada pero dentro de un rato... ”

Vivida desde el Presente, el miedo como cualquier otra emoción, es sólo una sensación física, más o menos intensa, pero nada más. Con la observación puesta en el interior del cuerpo es posible vivirla sin ser poseídos por ella. Si mantienes la atención en el interior del cuerpo podrás darte cuenta tanto de la aparición del sufrimiento como de la aparición de la emoción y ese es el momento preciso para meditar.

7

P: Siempre me he sentido muy atraído por las mujeres e indudablemente mi ego ha utilizado esto para hacerse diversas películas, aunque algunas duraran unos pocos minutos de no estar presente. Imagino historias de amor incluso con la muchacha que veo en la parada del autobús. Después del tiempo que pasé contigo en julio, esta tendencia se ha intensificado. En la práctica hago cosas extrañas como seguir a las mujeres con la moto para comprobar si son guapas, como si esto después pudiera hacer que saliéramos a c enar o quien sabe qué.

Contemporáneamente descubro sangre en mi esperma. Voy a la consulta de los doctores que normalmente me asisten para ver si tengo alguna enfermedad (de virus o cosas parecidas no hay ni rastro). Estoy, como podrás imaginar confuso; sé adonde va la mente, y trato de estar presente, ¿pero el cuerpo que está queriendo decirme?

R: Hasta que dejamos de estar identificados con la mente el cuerpo es esclavo suyo. Es decir que no es libre, por lo tanto sus impulsos, sus deseos son usados por la mente y por el ego para satisfacer sus fines. Para entretenerse, para dirigir la realidad, para confirmarse una identidad o simplemente para sufrir. En general, en comportamientos similares hay siempre repeticiones. Tu cuerpo te está mostrando los apegos de tu mente. Te esta mostrando cuánto no eres libre, y llega a sangrar por motivo de esta esclavitud.

Cuando miras a otro ser humano, mientras estás identificado con la mente, no estas mirando verdaderamente al otro/otra, al otro ser que también es un cuerpo. El ego usa a ese cuerpo, incluso con la fantasía, para sus propios fines. No hay un reconocimiento del otro. No hay ninguna verdad y no hay ninguna relación, incluso aunque se diera el caso de que las dos personas interactuaran.

Es normal que después del seminario de julio este comportamiento se haya intensificado. Es el ego que está intentando confirmarse. El tratamiento? Continúa haciendo lo que estás haciendo pero en lugar de mirar el cuerpo de ellas desde la mente, míralas desde la no-mente. Míralas permaneciendo en el espacio interior de tu cuerpo, atento y presente. Las películas que te haces son actividad mental. Lleva la atención que das a la mente al interior del cuerpo; deja que la mente continúe con su película sin darle ninguna importancia, deja que la película sea el trasfondo. Se apagará ella sola.